El óxido es uno de los principales enemigos de las superficies metálicas. Una vez aparece, si no se trata a tiempo, puede seguir avanzando y acabar dañando seriamente la pieza. Aquí es donde entran en juego los convertidores de óxido, un producto muy práctico tanto para profesionales como para particulares.
Su función es sencilla: transforman químicamente el óxido existente en una capa estable y adherente, sobre la que se puede aplicar pintura de acabado o simplemente dejar como protección temporal. De esta forma, se evita el lijado o arenado completo de la superficie, reduciendo tiempo y esfuerzo.
Se utilizan en rejas, barandillas, estructuras, maquinaria o cualquier elemento metálico expuesto a la intemperie. Solo hay que limpiar el exceso de óxido suelto, aplicar el convertidor y dejar que actúe. El resultado es una base más segura y duradera para posteriores capas de imprimación o pintura.

En resumen, los convertidores de óxido son una solución rápida, económica y eficaz para prolongar la vida útil del metal y mantenerlo protegido frente a la corrosión.
Información sobre precios y formatos: Convertidor de óxido.


