Una tarima exterior está expuesta cada día al sol, la lluvia, los cambios de temperatura, la humedad y el desgaste por el uso. Protegerla correctamente no solo mejora su aspecto: ayuda a evitar el agrisamiento, la absorción de agua, la pérdida de color y el deterioro prematuro de la madera.
La clave no es únicamente aplicar un producto, sino preparar bien el soporte y escoger un sistema adecuado para una superficie horizontal, mucho más exigente que un revestimiento vertical.
Por qué se deteriora una tarima
La madera colocada en terrazas, jardines, porches o zonas de piscina debe soportar agua estancada, radiación solar intensa, pisadas y suciedad. Cuando queda desprotegida, el poro absorbe humedad y la superficie puede perder tono, volverse áspera o favorecer la aparición de manchas y microorganismos.
Las zonas próximas a piscinas, costa o embarcaciones requieren todavía más atención: el agua salada y el tránsito con los pies mojados aumentan la exigencia del acabado. CEDRIA Nano Tarimas está formulado específicamente para tarimas y suelos de madera, con resistencia al agua salada y protección frente a los agentes climáticos.
Elige un protector específico
Para una tarima exterior no conviene utilizar cualquier barniz o lasur. Hace falta un producto capaz de penetrar, acompañar los movimientos naturales de la madera y resistir la abrasión propia de una superficie horizontal.
CEDRIA Nano Tarimas es un lasur al agua basado en resinas acrílicas de nanopartículas. Su formulación está pensada para tarimas de madera tropical y conífera, tanto en interior como en exterior, y ofrece un acabado satinado en las versiones convencionales.
Sus principales ventajas son:
Protección frente a la humedad, el agua salada y la intemperie.
Alta resistencia solar mediante ultrafiltros UV.
Rendimiento aproximado de 10 a 12 m² por litro, según el tipo y absorción de la madera.
Secado al tacto en unos 60 minutos y repintado a partir de 2 horas, en condiciones adecuadas.
Limpieza de herramientas con agua.
Posibilidad de mantenimiento prolongado: el fabricante indica una durabilidad mínima de 18 meses cuando se siguen correctamente sus procesos de aplicación.
Incoloro o con color
Aunque el acabado incoloro puede ser interesante para conservar el aspecto natural de la madera, hay una recomendación importante: en maderas expuestas al sol, un lasur incoloro por sí solo no proporciona una protección suficiente frente a la radiación solar. El fabricante recomienda aplicar previamente un lasur pigmentado.
CEDRIA Nano Tarimas está disponible en los tonos Jatoba, Iroko y Azobe, además de incoloro e incoloro antideslizante. Los tonos pigmentados aportan protección adicional frente al sol, ya que los pigmentos ayudan a filtrar la radiación UV.
Una solución especialmente recomendable en exteriores muy soleados es:
Aplicar dos manos de CEDRIA Nano Tarimas pigmentado.
Completar el sistema con una mano de Nano Tarimas Incoloro cuando la tarima esté junto a una piscina o en una zona especialmente expuesta al agua.
Seguridad junto a piscinas
Las tarimas de piscina requieren un extra de seguridad. Para estos casos existe CEDRIA Nano Tarimas Incoloro Antideslizante, una versión mate destinada a mejorar el agarre incluso con el suelo mojado.
Esta versión está clasificada como Clase 3 de resistencia al deslizamiento, con Rd superior a 45, según UNE-ENV 12633:2003, Anexo A. Por ello es una opción especialmente adecuada para accesos a piscina, duchas exteriores, spas, pasarelas y zonas donde sea habitual caminar con los pies mojados.
La aplicación recomendada consiste en una capa fina adicional, con una dosis aproximada de 100 g/m². No se aconseja aplicar más de una capa del producto antideslizante.
Preparación de la madera
La durabilidad final depende en gran medida de la preparación. Antes de aplicar el lasur, la tarima debe estar seca, limpia y libre de polvo, grasas, ceras, resinas u otros restos que puedan impedir la penetración del producto.
Sigue estos pasos:
Comprueba la humedad de la madera. Debe estar por debajo del 18-20%.
Limpia a fondo la superficie. Elimina polvo, grasa, verdín, exudados y suciedad acumulada.
Lija en dirección de la veta. En superficies horizontales, como una tarima, se recomienda lija de grano 40 para abrir el poro y favorecer la adherencia.
Retira completamente el polvo de lijado.
Remueve el producto con una espátula. No lo agites, para evitar la incorporación de aire.
No apliques con sol directo ni sobre madera recalentada. La temperatura de aplicación debe estar entre 5 y 35 °C, con una humedad relativa máxima del 65%.
Si la tarima está muy agrisada, manchada o tiene restos de tratamientos anteriores, será necesario recuperarla antes: limpieza profunda, lijado o decapado según el estado y el producto antiguo.
Aplicación paso a paso
En una tarima nueva o correctamente restaurada, el sistema recomendado es sencillo:
Aplica una primera mano de CEDRIA Nano Tarimas con color.
Deja secar unas 2 horas.
Aplica una segunda mano del mismo producto pigmentado.
Si la tarima está cerca de una piscina, aplica una mano extra de Nano Tarimas Incoloro o Incoloro Antideslizante.
Espera al menos 12 horas antes de volver a colocar muebles o transitar por la superficie.
Evita riegos, lluvia o contacto intenso con agua durante las 48 horas posteriores para favorecer el secado final.
El producto se aplica con pincel y está listo para usar, sin necesidad de dilución.
Mantenimiento de la tarima
Una tarima bien protegida no necesita grandes intervenciones, pero sí revisiones periódicas. Cuando se observe pérdida de brillo, desgaste del color o zonas más castigadas, conviene actuar antes de que la madera quede expuesta.
Para el mantenimiento:
Limpia la tarima con hidrolimpiadora a presión moderada, aproximadamente entre 80 y 120 bar, y deja secar de 12 a 24 horas; también puede realizarse un lijado suave a favor de veta.
Aplica una mano de CEDRIA Nano Tarimas con color.
Si necesitas mantener la seguridad antideslizante o la tarima está junto a piscina, añade una capa fina de la versión incolora antideslizante.
Una solución para tarimas exigentes
CEDRIA Nano Tarimas es una opción idónea para proteger tarimas de jardín, terrazas, porches, bordes de piscina y cubiertas de embarcaciones. Su tecnología de nanopartículas favorece un tratamiento pensado para madera horizontal, con protección frente a la intemperie, agua salada y radiación solar.
Para lograr el mejor resultado, recuerda que el color no es solo una cuestión estética: en una tarima exterior expuesta al sol, las manos pigmentadas son la base de una protección duradera. El incoloro funciona como complemento, mientras que la versión antideslizante aporta seguridad adicional donde realmente importa: en zonas húmedas y de paso.

